Abuelas que crían: segundas mamás, cero sueldo

Abuelas que crían a sus nietos: cuánto vale el cuidado no remunerado según el DANE, lo que le cuesta a su salud y qué ofrece el sistema de cuidado.

Abuela abrazando a su nieta

En miles de casas colombianas, la abuela cría a los nietos mientras la mamá trabaja, estudia o sostiene sola el hogar. Es trabajo de cuidado no remunerado: vale plata, cuesta salud y casi nadie lo cuenta, ni las estadísticas ni la familia.

Información verificada a octubre de 2026.

Las segundas mamás

Seguro conoces a una. La abuela que recoge a los niños en el colegio, les da el almuerzo, les revisa las tareas, los lleva al médico y los acuesta cuando la mamá llega tarde del trabajo. La que “ayuda”, dicen en la familia. Pero lo que hace, mirado de cerca, es criar.

A muchas las llamamos “mamita”, “mamá” o “mi otra mamá”. Son las segundas mamás: mujeres que ya criaron a sus hijos y que, cuando pensaban descansar, empezaron una segunda jornada de crianza sin sueldo, sin vacaciones y, muchas veces, sin ingresos propios.

En Arde Guapa queremos hablar de ellas con amor, pero sin romantizar. Porque detrás de la abuela que lo da todo hay preguntas incómodas: ¿quién cuida a la que cuida? ¿Dónde está el papá de esos niños? ¿Dónde está el Estado?

Por qué las abuelas terminan criando

Las razones cambian en cada familia, pero se repiten algunos patrones:

  • La mamá trabaja y no hay quién cuide. Los horarios de trabajo rara vez coinciden con los del colegio, y pagar cuidado es caro.
  • La mamá está sola. Según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2025 del DANE, el 46,4 % de los hogares tiene jefatura femenina, y en el 69,0 % de esos hogares ella no tiene pareja o cónyuge. Cuando no hay con quién repartir, la familia de la mamá, y sobre todo su mamá, llena el vacío.
  • La mamá migró o se fue a trabajar a otra ciudad. Los niños se quedan con la abuela.
  • Embarazos tempranos. Cuando la mamá es adolescente, la abuela suele asumir buena parte de la crianza.
  • Situaciones difíciles: enfermedad, consumo de sustancias, cárcel o violencia en la casa de los padres.

Fíjate en que, en casi todos los casos, aparece la misma figura ausente: el papá, o el sistema de cuidado que no existe. Lo dijimos en “Crecí en un matriarcado” y lo repetimos aquí: un hogar donde la mamá sostiene todo no es un hogar donde las mujeres tienen poder. Muchas veces es una mujer cargando sola lo que debían ser dos. Y cuando la mamá ya no da más, esa carga baja a la abuela.

Lo que dicen los datos del cuidado en Colombia

Una aclaración honesta: no encontramos una cifra oficial reciente que diga cuántas abuelas crían a sus nietos en Colombia. Las encuestas del DANE miden el cuidado por sexo, edad y región, pero no publican de forma directa el dato de “abuelas que cuidan nietos”. Lo que sí está medido es el tamaño del trabajo de cuidado y quién lo hace.

Quién hace el trabajo de la casa

Según los resultados preliminares de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT) 2024-2025 del DANE, publicados en junio de 2026:

Indicador (ENUT 2024-2025) Mujeres Hombres
Tiempo diario en trabajo no remunerado 7 h 35 min 3 h 14 min
Carga total de trabajo diaria (pagado y no pagado) 13 h 47 min 11 h
Participan en trabajo no remunerado 89,8 % 65,2 %
Cuidan a niños y niñas menores de 5 años 12,4 % 7,9 %
Hacen el cuidado físico de personas del hogar 16,6 % 3,2 %

Cuánto vale ese trabajo

El DANE también calcula cuánto valdría todo ese trabajo si se pagara, en la Cuenta Satélite de Economía del Cuidado. Según los datos de 2024 (provisionales), presentados en julio de 2026:

  • El trabajo doméstico y de cuidado no remunerado valió 340,5 billones de pesos, el equivalente al 19,9 % del PIB.
  • El aporte de las mujeres equivale al 14,8 % del PIB; el de los hombres, al 5,1 %.
  • Las mujeres hicieron el 75,9 % de todas las horas de ese trabajo.
  • En promedio, las mujeres dedicaron 23,5 horas a la semana a este trabajo; los hombres, 8,6.

Dentro de esas horas están las de miles de abuelas. No aparecen con nombre propio en la tabla, pero sostienen una parte de ese casi 20 % de la economía que nadie les paga.

Lo que encontró una investigación con abuelas en Cali

Para entender cómo se vive esto por dentro, vale la pena mirar la tesis doctoral en Enfermería de Ana María Bastidas Erazo, de la Universidad Nacional de Colombia (2020), publicada después como artículo en la revista CuidArte (2024). Es un estudio cualitativo, no una encuesta, así que no habla de todas las abuelas del país, pero describe con detalle una realidad que muchas reconocerán.

La investigadora acompañó durante nueve meses a 11 abuelas de las comunas 13 y 14 de Cali, de entre 37 y 67 años, que cuidaban a nietos de 0 a 6 años al menos ocho horas al día. Encontró cuatro temas:

  • La historia personal de cada abuela influye en que se sienta una carga para su familia y en la intensidad con la que cuida.
  • El trabajo doméstico y el cuidado de los nietos son una forma de hacerse visible y ganarse un lugar en la familia.
  • Las condiciones difíciles del barrio, como la pobreza y la inseguridad, se meten en la casa.
  • La carga de trabajo, un ambiente familiar agresivo y la falta de recursos afectan su salud.

La conclusión es fuerte: una historia de privaciones económicas produce una desigualdad en la salud de estas abuelas. Muchas no tienen ingresos propios ni trabajo, y esa falta de opciones las empuja a asumir el cuidado constante.

Fíjate en el segundo punto. Para algunas abuelas, cuidar es la forma de “valer” en la familia. Eso dice mucho de cómo tratamos a las mujeres mayores: las valoramos por lo que hacen por otros, no por quienes son.

El costo invisible para ellas

Criar a los nietos puede traer alegría, compañía y sentido. Nadie lo niega. Pero también tiene costos que pocas veces se nombran:

  • Salud: cargar niños, cocinar y limpiar todo el día pesa más con la edad. Y es fácil que sus propias citas médicas queden siempre de últimas.
  • Plata: no reciben salario, y a veces ponen de su bolsillo para la comida o los útiles.
  • Tiempo propio: el descanso, las amigas, la iglesia, el estudio o un proyecto personal quedan para después.
  • Voz: hacen el trabajo de crianza, pero no siempre se les consulta en las decisiones sobre los niños.
  • Conflictos: criar con reglas distintas a las de los padres genera tensiones, y la abuela queda en el medio.

Lo que le toca al Estado: el sistema de cuidado

El cuidado no debería depender solo de que exista una abuela disponible. Por eso el feminismo habla de un sistema de cuidado: servicios públicos que repartan esa carga entre el Estado, las familias, el mercado y la comunidad, y no solo entre mujeres.

En Colombia hay pasos concretos:

  • CONPES 4143, Política Nacional de Cuidado. Aprobada el 14 de febrero de 2025, con 133 acciones y la meta de transformar la organización social del cuidado hacia 2034. Reconoce el derecho a cuidar en condiciones dignas y a recibir cuidado, y uno de sus objetivos es garantizar los derechos de las personas cuidadoras.
  • Manzanas del Cuidado en Bogotá. Hacen parte del Sistema Distrital de Cuidado y ofrecen formación, bienestar y apoyo a mujeres y familias cuidadoras. Según la Alcaldía, a diciembre de 2025 había 26 en funcionamiento y la meta es llegar a 31 a finales de 2027.

Son avances, pero todavía están lejos de lo que necesitan las abuelas en los barrios y en el campo. En Arde Guapa creemos que una política de cuidado seria debe contarlas: con servicios para los niños que les quiten carga, con atención en salud para ellas y con reconocimiento económico de lo que hacen.

Cómo cuidar a la abuela que cuida

Mientras el sistema llega, en casa también se puede hacer mucho:

  • Nómbralo como trabajo. No es “ayuda”: es crianza. Decirlo cambia cómo se valora.
  • Pregúntale qué necesita y qué quiere. Tal vez quiere cuidar menos días, o tener una tarde libre fija a la semana.
  • Repartan entre más personas. Tíos, primos, el papá de los niños: el cuidado no tiene que caer en una sola mujer. Una red de apoyo también sirve para esto.
  • Cuida su salud. Acompáñala a sus citas médicas y asegúrate de que tenga tiempo para ir.
  • Si puedes, aporta plata. Aunque sea para la comida de los niños o algo para ella.
  • Consúltala en las decisiones. Si cría, tiene voz.
  • Reclama lo que corresponde. Si el papá de los niños no aporta, la cuota alimentaria es un derecho de ellos, no un favor. Y si la mamá es cabeza de hogar, puede tener derechos y apoyos que vale la pena conocer.

¿Te crió tu abuela? ¿Eres tú la abuela que hoy cría? Queremos leerte. Escríbenos en nuestro espacio para lectoras.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas abuelas crían a sus nietos en Colombia?

No encontramos una cifra oficial reciente y directa. El DANE mide el trabajo de cuidado por sexo y edad, pero no publica el dato específico de abuelas que crían nietos.

¿Cuánto vale el trabajo de cuidado no remunerado?

Según la Cuenta Satélite de Economía del Cuidado del DANE, en 2024 (cifra provisional) valió 340,5 billones de pesos, el 19,9 % del PIB. Las mujeres hicieron el 75,9 % de esas horas.

¿Qué es la Política Nacional de Cuidado?

Es el CONPES 4143, aprobado el 14 de febrero de 2025. Reconoce el derecho a cuidar en condiciones dignas y a recibir cuidado, e incluye 133 acciones con la meta de transformar la organización del cuidado hacia 2034.

¿Está mal que la abuela cuide a los nietos?

No. Muchas lo hacen con amor y lo disfrutan. El problema es cuando no es una elección sino la única opción, y cuando nadie reconoce ni reparte esa carga.

¿Qué puedo hacer para ayudar a mi mamá o mi abuela si cuida a mis hijos?

Reconocerlo como trabajo, preguntarle qué necesita, darle días libres, repartir el cuidado entre más personas, aportar plata si puedes y acompañarla a cuidar su propia salud.

Fuentes

Arde Guapa es un espacio educativo y no reemplaza la asesoría profesional. Si una abuela cuidadora tiene problemas de salud, debe consultar a su EPS; para temas de cuota alimentaria o custodia, busca una Comisaría de Familia, el ICBF o un consultorio jurídico.

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