Antes de que hubiera en Colombia un movimiento que se llamara feminista, obreras, campesinas e indígenas ya se organizaban como mujeres para exigir salario, respeto y derechos. El feminismo letrado de los años 30 llegó después, y esa raíz popular quedó en la sombra.
Información verificada a octubre de 2026.
La tesis, dicha en sencillo
Casi siempre que se cuenta la historia del feminismo en Colombia, aparecen primero las mujeres de salón: abogadas, escritoras y maestras que en 1930 organizaron congresos, escribieron en revistas y presionaron al Congreso. Su lucha fue enorme y les debemos mucho. Pero en Arde Guapa creemos que esa no es la primera página.
Mucho antes, en fábricas, mercados, trilladoras de café y resguardos, hubo mujeres pobres que se juntaron para exigir cosas muy concretas: un sueldo justo, poder trabajar calzadas, que no las maltrataran, que no les robaran con las cuentas, que respetaran su tierra. No escribían tratados. Hacían huelgas, sociedades y manifiestos.
Ahora, como somos un medio que verifica, también te vamos a contar dónde esta idea se sostiene y dónde hay que matizarla. Spoiler: el “antes” es cierto en la cronología, pero no en el nombre.
Las primeras en organizarse: obreras y trabajadoras pobres
Montería, hacia 1919: la Sociedad Redención de la Mujer
Juana Julia Guzmán, a quien ya presentamos en mujeres colombianas que cambiaron la historia, merece una segunda mirada. La investigadora Diana Milena Patiño Niño la describe como una lideresa afroindígena. Antes de llegar a Montería, en 1916, había trabajado como clasificadora de hojas de tabaco en Corozal.
En unas entrevistas que le hicieron en 1972 y que hoy guarda el Centro de Documentación Regional Orlando Fals Borda, Guzmán contó cómo las vecinas la convencieron de ir a una reunión. Allí salió elegida presidenta de la nueva Sociedad Redención de la Mujer. Las socias eran trabajadoras: “la que no era lavadora era cocinera”, y otras vendían carne en el mercado. ¿El objetivo? En sus palabras, “redimirnos nosotras mismas”: defenderse de las patronas que golpeaban a las sirvientas y de las deudas infladas en libros de cuentas que ellas no sabían leer.
Bello, 1920: lo que la huelga dice además del salario
La huelga de la Fábrica de Tejidos de Bello, liderada por Betsabé Espinal desde el 12 de febrero de 1920, es la más conocida. Ya contamos qué pidieron y qué ganaron. Aquí nos interesa otra cosa: varios de sus reclamos no eran solo laborales, eran reclamos de mujeres. Pedían sacar a los capataces acusados de abuso sexual y poder usar alpargatas en vez de trabajar descalzas. Eso es pelear por la dignidad del cuerpo.
La historiadora estadounidense Ann Farnsworth-Alvear estudió las fábricas textiles de Medellín entre 1905 y 1960 en su libro Dulcinea in the Factory (Duke University Press, 2000). Muestra que las fábricas organizaban el trabajo femenino con un código moral que separaba a las “vírgenes” de las que no lo eran. Y documenta algo que pocas veces se cuenta: en pocas décadas, esa fuerza de trabajo pasó de ser mayoritariamente femenina a ser casi solo masculina. Las mujeres no solo quedaron por fuera de los libros; también quedaron por fuera de las fábricas.
Las escogedoras de café
Mientras tanto, en las trilladoras, miles de mujeres separaban a mano el grano bueno del malo. El historiador Renzo Ramírez Bacca calcula que en Medellín se pasó de 716 escogedoras en 1916 a 1.216 en 1920, y que en los años treinta llegaron a 1.986. Eran sobre todo jóvenes de 15 a 24 años y, según él, fueron el grupo mayoritario de trabajadoras en Antioquia. Sin ellas no hay historia del café, y casi nunca aparecen.
María Cano: el puente entre la fábrica y el resguardo
De María Cano ya sabes que fue la “Flor del Trabajo”. Lo nuevo que queremos contarte es cuánto se movió. La Enciclopedia del Banco de la República cuenta que desde 1925 recorrió fábricas de Antioquia y luego Boyacá, Caldas, Valle, Tolima, Cundinamarca, Cauca, Santander y la Costa, en carro, mula, caballo, tren y barco. En 1928 la encarcelaron, acusada de instigar la huelga de los trabajadores de la United Fruit Company.
Un detalle que une las piezas: la biografía de Beatriz Helena Robledo, reseñada en el Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República, recoge su defensa del líder indígena Manuel Quintín Lame. Y otro detalle que muestra que las corrientes se tocaban: en 1945, las sufragistas de Medellín le rindieron homenaje.
1927: el manifiesto de las mujeres indígenas
En 1927 se difundió un documento con un título que hoy suena adelantado: El derecho de la mujer indígena en Colombia, presentado como manifiesto de catorce mil mujeres lamistas, es decir, seguidoras del movimiento de Quintín Lame. Circuló sobre todo en el Cauca, el Huila y el Tolima.
Aquí toca ser honestas, porque es un documento lleno de preguntas:
- La cifra de firmantes no está comprobada. El texto dice tener el respaldo de 14.000 mujeres, pero nadie ha podido verificarlo, y alguna fuente académica menciona 1.400.
- La autoría se discute. La historiadora Karla Escobar recuerda que hay quienes creen que Lame o sus secretarios intervinieron en la redacción. También recuerda que la jurista Julieta Lemaitre encontró que partes importantes se apoyan en un tratado de derecho penal de 1890 escrito por José Vicente Concha.
- Aun así, importa. Según Escobar, el manifiesto defendía el derecho a rebelarse contra leyes injustas e imaginaba un orden político muy distinto del de las élites. Que en 1927 se hablara en público de “la mujer indígena” como sujeta de derechos no es poca cosa.
Mientras tanto, el feminismo letrado
En 1929, Georgina Fletcher organizó el Centro Femenil Colombiano de Acción Social. Ya en 1928 había impulsado un proyecto de ley sobre los derechos civiles de las mujeres que se hundió sin votarse. En diciembre de 1930, Bogotá acogió el IV Congreso Internacional Femenino. Allí Ofelia Uribe de Acosta, delegada de Boyacá, defendió que las mujeres casadas pudieran manejar sus propios bienes. Eso desembocó en la Ley 28 de 1932, que explicamos en las mujeres en la Constitución del 91.
En octubre de 1944, Ofelia Uribe y otras mujeres fundaron en Tunja la revista Agitación Femenina, que circuló hasta 1946. La lucha por el voto se ganó con el Acto Legislativo 3 de 1954, y las mujeres votaron por primera vez en 1957. Lo contamos en las primeras mujeres en el Congreso.
Línea de tiempo: quiénes y qué pidieron
| Año | Quiénes | Qué pidieron |
|---|---|---|
| Hacia 1919 | Lavanderas, cocineras, sirvientas y vendedoras de Montería (Sociedad Redención de la Mujer) | Defenderse del maltrato de las patronas y de las deudas abusivas; aprender a leer y hacer cuentas |
| 1920 | Obreras de la Fábrica de Tejidos de Bello | Mejor salario, tiempo para comer, trabajar calzadas, fuera los capataces acusados de abuso |
| 1925-1928 | María Cano y el movimiento obrero | Derechos de los trabajadores, libertades, rechazo a la pena de muerte |
| 1927 | Mujeres indígenas lamistas (Cauca, Huila, Tolima) | Derechos para la mujer indígena y el derecho a resistir leyes injustas |
| 1930 | IV Congreso Internacional Femenino, Bogotá | Que las casadas manejaran sus bienes; más educación |
| 1944 | Agitación Femenina, Tunja | Voto y derechos políticos |
| 1945 | I Conferencia Nacional de Mujeres: estudiantes, obreras sindicalizadas, campesinas e indígenas | Derechos de las mujeres, prestaciones sociales, educación, voto |
| 1954-1957 | Sufragistas de todos los partidos | Voto: aprobado en 1954, ejercido por primera vez en 1957 |
Lo que dicen las historiadoras: aquí van los matices
Si le preguntas a la academia cuándo empezó el feminismo colombiano, la respuesta más citada no es 1920. Lola G. Luna, la gran historiadora del sufragismo, escribió en 1999 que ese movimiento, entre 1930 y 1957, “fue la primera fase del feminismo”. Y no fue solo de señoras: reunió a socialistas, liberales y conservadoras.
Ojo con tres matices más:
- Las obreras de los años 20 no se llamaban feministas. Peleaban desde la clase, la tierra o el pueblo indígena. Patiño Niño muestra que la etiqueta de “feminista popular” de Juana Julia Guzmán viene sobre todo de cómo la retrató Orlando Fals Borda en 1987, y propone leerla de otra manera.
- Las dos corrientes se cruzaron. A la Conferencia Nacional de Mujeres de 1945 llegaron, según Luna, “delegadas campesinas e indígenas y grupos de obreras representantes de sindicatos”, entre ellas la Unión Sindical Tabacalera de Santander.
- La invisibilización también es académica. Luna reconoció que los logros de 1930 a 1943 “beneficiaron a mujeres de clase media y alta”, y que la participación de las obreras en el sufragismo “es un tema pendiente de una mejor investigación”. De las mujeres afrocolombianas trabajadoras de esa época se sabe todavía menos. Te contamos de otras mujeres negras en mujeres afrocolombianas que hicieron historia.
Entonces, ¿nació obrero o no?
Nuestra respuesta: sí, si hablamos de mujeres organizándose como mujeres para pelear por sus derechos. Eso pasó primero en Montería, en Bello y en los resguardos, y lo hicieron mujeres pobres, muchas de ellas afro e indígenas. No, si hablamos de un movimiento que se nombraba feminista: ese nombre lo tomaron después las letradas y las sufragistas.
Por eso el “antes” del título no es una trampa, pero tampoco es una carrera. Es una forma de decir que el feminismo popular fue fundacional y que lo borraron. Y que hoy, cuando una trabajadora doméstica, una recolectora de café o una lideresa indígena reclama sus derechos, no está copiando a nadie: está continuando una historia que empezó con ella.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo empezó el feminismo en Colombia?
Depende de qué llames feminismo. Las primeras organizaciones de mujeres trabajadoras aparecen hacia 1919 y 1920. El movimiento que se llamó feminista y sufragista toma forma desde 1930, y la historiadora Lola G. Luna lo considera la primera fase del feminismo.
¿Quién escribió el manifiesto indígena de 1927?
No se sabe con certeza. Se presentó como manifiesto de catorce mil mujeres lamistas, pero la cifra no está verificada, y hay investigadores que creen que Quintín Lame o sus secretarios intervinieron en la redacción.
¿María Cano era feminista?
Ella peleó sobre todo por los derechos de los trabajadores y por las libertades, no con una agenda feminista propiamente dicha. Pero fue una mujer que lideraba la política cuando las mujeres no podían votar, y en 1945 las sufragistas de Medellín la homenajearon.
¿Qué fue Agitación Femenina?
Una revista mensual fundada en Tunja en octubre de 1944 por Ofelia Uribe de Acosta y otras mujeres. Defendió el voto y los derechos políticos de las mujeres hasta 1946.
¿Qué eran las escogedoras de café?
Las mujeres que en las trilladoras seleccionaban a mano el grano. En Medellín pasaron de 716 en 1916 a cerca de 2.000 en los años treinta, según el historiador Renzo Ramírez Bacca.
Fuentes
- Lola G. Luna, “La feminidad y el sufragismo colombiano durante el período 1944-1948”, Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura 26 (1999)
- Reseña de “El sujeto sufragista” de Lola G. Luna, Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura
- Diana Milena Patiño Niño, “La lucha feminista de Juana Julia Guzmán”, Revista de Estudios Sociales 84 (2023)
- Renzo Ramírez Bacca, “Clase obrera urbana en la industria del café. Escogedoras, trilladoras y régimen laboral en Antioquia, 1910-1942”, Desarrollo y Sociedad 66 (2010)
- Ann Farnsworth-Alvear, “Dulcinea in the Factory”, Duke University Press
- Reseña de “Dulcinea in the Factory”, Not Even Past (Universidad de Texas)
- María Cano, Enciclopedia Banrepcultural
- “Cerremos filas, ¡adelante! María Cano, Flor del Trabajo”, Boletín Cultural y Bibliográfico, Banco de la República (2018)
- Karla L. Escobar H., “The Politics of Time in Legal History”, Rechtsgeschichte, Instituto Max Planck
- Las Gestas del Tiempo IV: momentos que han marcado la lucha de las mujeres en Colombia, RTVC
- Cristina Sánchez Parra, “El IV Congreso Internacional Femenino en el Centenario de la muerte de Bolívar, Bogotá 1930”, Trashumante 22 (2023)
- Ofelia Uribe de Acosta, Wikipedia
- Georgina Fletcher, Wikipedia
- Betsabé Espinal, Wikipedia
Arde Guapa es un espacio educativo y no reemplaza la consulta de fuentes históricas especializadas. Este artículo combina datos verificados con una lectura editorial del equipo; donde las fuentes no coinciden o los hechos se discuten, lo señalamos.

