Si por matriarcado entiendes una sociedad donde las mujeres gobiernan y los hombres quedan por fuera del poder, la antropología no ha encontrado ninguna. Lo que sí existen son sociedades matrilineales, donde el parentesco y a veces la casa y la tierra pasan por la línea de la madre, y eso es otra cosa.
Información verificada a octubre de 2026.
La pregunta tiene trampa: depende de qué llames matriarcado
“Matriarcado” se usa para muchas cosas. Tu tía dice que en su casa “hay matriarcado” porque la abuela decide hasta el menú del 24. En redes circulan videos sobre “el último reino de las mujeres”. Y en los libros de antropología la palabra tiene una historia larga y bastante enredada.
Para no perdernos, separemos tres ideas:
- Matriarcado como espejo del patriarcado: una sociedad donde las mujeres tienen el poder político y los hombres quedan subordinados. Es la definición clásica.
- Matriarcado prehistórico: la idea de que toda la humanidad pasó por una etapa en la que mandaban las mujeres, antes de que los hombres tomaran el control.
- Matriarcado en sentido amplio: sociedades donde las mujeres y lo materno ocupan un lugar central en la vida social, aunque no gobiernen solas.
La respuesta corta es que, con la primera y la segunda definición, la evidencia dice que no. Con la tercera hay un debate vivo. Vamos por partes.
De dónde salió la idea: Bachofen, Morgan y Engels
La discusión moderna empezó en 1861, cuando el jurista suizo Johann Jakob Bachofen publicó El derecho materno (Das Mutterrecht). Bachofen propuso que las primeras sociedades contaban la descendencia por la madre y que la historia avanzó por etapas hasta que los hombres le quitaron el control a las mujeres. Su principal material no eran observaciones de campo, sino mitos y textos clásicos.
Después llegó el antropólogo estadounidense Lewis Henry Morgan, que sí estudió una sociedad real: los iroqueses (haudenosaunee), del noreste de Norteamérica. Morgan documentó instituciones políticas en las que las mujeres tenían papeles importantes. Su libro La sociedad antigua (1877) fue la base de lo que Friedrich Engels escribió en 1884 en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. Engels sostuvo que en un principio la descendencia se trazaba por las mujeres y que la propiedad privada trajo la caída de su posición.
Ese esquema por etapas (primero promiscuidad, luego matriarcado, luego patriarcado) fue muy influyente en el siglo XIX. Hoy la antropología lo considera superado. Cuando los investigadores salieron a hacer trabajo de campo, no encontraron lo que la teoría prometía:
- El antropólogo Robert Lowie concluyó en su libro Primitive Society que no había evidencia de que las mujeres hubieran gobernado nunca el equivalente primitivo del Estado.
- David Schneider escribió en 1961 que la autoridad generalizada de las mujeres sobre los hombres, tal como la imaginó Bachofen, nunca se observó en las sociedades matrilineales conocidas.
- El Oxford Dictionary of Sociology resume que no hay evidencia acreditada, ni arqueológica ni antropológica, de un matriarcado en sentido político.
Matrilineal no es lo mismo que matriarcal
Aquí está la confusión que más se repite. Que una sociedad cuente el parentesco por la línea de la madre no significa que las mujeres manden. El antropólogo británico Edward Tylor prefería hablar de “familia materna”, porque la palabra matriarcado daba por hecho, sin pruebas, que las mujeres gobernaban la familia.
| Término | Qué significa | Qué no significa |
|---|---|---|
| Matrilineal | El parentesco, el apellido o el clan se heredan por la línea de la madre | Que las mujeres tengan el poder político |
| Matrilocal | La pareja vive con la familia de la mujer o cerca de ella | Que ella decida sola |
| Matrifocal | La madre es el centro de la vida doméstica y afectiva del hogar | Que tenga más poder fuera de la casa |
| Matriarcado (sentido clásico) | Las mujeres gobiernan y los hombres quedan subordinados | No se ha documentado ninguna sociedad así |
En muchas sociedades matrilineales, de hecho, la autoridad la ejerce un hombre: el hermano de la madre, el tío materno. Lo vas a ver claro en nuestro artículo sobre los wayuu, una sociedad matrilineal en Colombia.
Los casos que siempre salen: qué se sabe de verdad
Los mosuo (o na) de China
Viven en el suroeste de China, en la zona del lago Lugu, y en la publicidad turística los venden como “el reino de las mujeres”. El investigador Cai Hua los estudió en un libro, publicado en inglés por Zone Books, cuyo título se traduce como Una sociedad sin padres ni maridos. Según la editorial, entre los na los hermanos y las hermanas viven juntos toda la vida, las mujeres crían a los hijos en la casa materna y los hombres visitan a las mujeres de noche, de forma discreta o abierta. El antropólogo Chuan-kang Shih describió esa relación de visita, llamada tisese, como la institución central de la vida sexual y familiar, por encima del matrimonio.
Es una organización muy distinta a la nuestra, y las mujeres tienen allí un lugar central en la casa. Pero varios especialistas prefieren llamarla matrilineal o matrifocal, no matriarcal, porque, según esas descripciones, el poder político de la comunidad suele estar en manos de hombres.
Los minangkabau de Indonesia
Son el caso más citado. La antropóloga Peggy Reeves Sanday, de la Universidad de Pensilvania, los estudió durante años y publicó en 2002 Women at the Center: Life in a Modern Matriarchy. Según Sanday, son la sociedad matrilineal más grande y estable del mundo hoy, con unos cuatro millones de personas en Sumatra Occidental, su tierra de origen.
Un detalle interesante: la palabra matriarchaat la introdujeron los funcionarios coloniales holandeses, y los propios minangkabau la adoptaron después como etiqueta de su identidad. Sanday propone no tirar la palabra matriarcado, sino redefinirla. Para ella, aplica donde los símbolos maternos están ligados a las prácticas sociales, las mujeres tienen un papel central en ellas y esas prácticas afectan la vida de hombres y mujeres. Ojo: no está diciendo que las mujeres gobiernen a los hombres. Y la mayoría de sus colegas no ha adoptado esa redefinición.
Los haudenosaunee (iroqueses)
Las mujeres mayores de los clanes tenían un peso político reconocido, y por eso fueron durante mucho tiempo el ejemplo favorito de “matriarcado”. Investigaciones más recientes matizan: las mujeres no podían ser jefas y las decisiones de las matronas podían ser revocadas por un consejo. Poder real, sí. Gobierno de mujeres, no.
¿Y el matriarcado prehistórico de las diosas?
En los años setenta, parte del feminismo retomó la idea de un pasado de paz gobernado por mujeres y por el culto a una Gran Diosa. La arqueóloga Marija Gimbutas fue clave en esa corriente con sus estudios sobre la Europa neolítica, aunque ella misma prefería la palabra “matrística” en vez de matriarcado.
La historiadora de las religiones Cynthia Eller le respondió en The Myth of Matriarchal Prehistory, cuyo subtítulo lo dice todo: por qué un pasado inventado no les dará un futuro a las mujeres. Eller revisa la evidencia y concluye que figuras femeninas o cultos a diosas no prueban que las mujeres tuvieran poder sobre los hombres. Su argumento de fondo es feminista: no necesitamos un paraíso perdido para justificar la igualdad. La igualdad se justifica sola.
En Arde Guapa estamos de acuerdo con ese punto. Si nuestra lucha dependiera de probar que hace miles de años mandaban las mujeres, sería muy frágil. Lo que pedimos no es volver a un pasado mítico, sino construir algo que nunca ha existido del todo.
Entonces, ¿por qué en Colombia hablamos tanto de “matriarcado”?
Porque en muchas casas la que sostiene todo es una mujer. Según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2025 del DANE, el 46,4 % de los hogares del país reconoce a una mujer como jefa. Y en el 69,0 % de esos hogares, ella no tiene pareja o cónyuge, frente al 31,7 % de los hogares con jefe hombre.
Eso se parece mucho más a una mujer sola con todo encima que a un sistema donde las mujeres tienen el poder. Por eso, en esta serie, nuestra postura es clara:
Un hogar donde la mamá sostiene todo no es un hogar donde las mujeres tienen poder. Muchas veces es una mujer cargando sola lo que debían cargar dos.
Llamarle “matriarcado” a eso puede sonar a orgullo, y entendemos el cariño detrás de la palabra. Pero también puede tapar lo que falta: un papá presente, una cuota que se pague a tiempo, un Estado que cuide a quien cuida. Lo desarrollamos en “Crecí en un matriarcado”: cuando la mamá manda porque el papá no está.
Lo que sí nos dejan estas sociedades
Que no existan matriarcados en el sentido clásico no quiere decir que no haya nada que aprender. Las sociedades matrilineales muestran que el parentesco, la herencia y la crianza se pueden organizar de muchas maneras, y que la familia nuclear con papá proveedor y mamá en la casa no es “natural” ni universal. Esa es una idea muy útil para cuestionar lo que nos enseñaron. Si estás empezando con estos temas, te puede servir nuestro feminismo para principiantes.
La lección, eso sí, viene con una advertencia: no exotizar. Los mosuo, los minangkabau o los wayuu no son utopías para turistas ni pruebas de una teoría. Son pueblos con sus propios conflictos, cambios y debates internos.
Preguntas frecuentes
¿Ha existido alguna vez un matriarcado?
No en el sentido de una sociedad donde las mujeres gobiernan y los hombres quedan subordinados. Ese es el consenso de la antropología desde comienzos del siglo XX. Sí existen sociedades matrilineales, donde el parentesco pasa por la madre.
¿Cuál es la diferencia entre matrilineal y matriarcal?
Matrilineal se refiere a cómo se cuenta el parentesco: por la línea de la madre. Matriarcal se refiere a quién tiene el poder político. Una sociedad puede ser matrilineal y tener a hombres, como el tío materno, en la autoridad.
¿Los mosuo son un matriarcado?
Se les llama así en el turismo, pero muchos especialistas los describen como matrilineales o matrifocales: las mujeres tienen un lugar central en la casa, pero el poder político no está solo en sus manos.
¿Quién fue Bachofen?
Un jurista suizo que en 1861 publicó El derecho materno, donde propuso que la humanidad pasó por una etapa de dominio femenino. Su teoría se basaba en mitos y hoy se considera superada.
¿Una casa donde manda la mamá es un matriarcado?
En el sentido de la antropología, no. Y muchas veces lo que hay detrás no es poder sino sobrecarga: una mujer sosteniendo sola la casa porque el papá no está o no asume.
Fuentes
- Encyclopedia.com: Matriarchy (entradas de varias obras de referencia, incluido el Oxford Dictionary of Sociology)
- Peggy Reeves Sanday, Universidad de Pensilvania: Women at the Center, Life in a Modern Matriarchy
- Zone Books: Cai Hua, A Society without Fathers or Husbands, The Na of China
- Beacon Press: Cynthia Eller, The Myth of Matriarchal Prehistory
- DANE: Boletín técnico, Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2025
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