Orientación vocacional y estereotipos: ¿quién decidió que ciertas carreras “no son para mujeres”?

¿Por qué tan pocas mujeres estudian ingeniería o física? Datos del SNIES y el ICFES, estudios sobre estereotipos y qué preguntar al elegir carrera.

Ingeniera con casco de seguridad en una obra

Nadie lo decidió en una reunión: lo deciden normas, familias, colegios y anuncios que asocian la “brillantez” y la técnica con los hombres y el cuidado con nosotras. En Arde Guapa creemos que el problema no es elegir salud o educación, sino que la elección no sea libre y que lo feminizado se pague menos.

Artículo de opinión. Datos y citas verificados a octubre de 2026.

Por qué escribimos esto

Texto de opinión del equipo de Arde Guapa: las cifras tienen su fuente al final; las interpretaciones son nuestras. Grado once, un test vocacional, una tía que pregunta “¿y eso para qué?”. Ya hablamos de las frases que nos enseñaron a callar en “calladita te ves más bonita”. Hoy miramos otra versión del mismo libreto: la que nos dice qué estudiar.

No hablamos aquí del empleo después del grado (para eso está “Graduadas, pero relegadas”), sino de cómo se forma la elección.

Lo que dicen los datos en Colombia

Las colombianas no estudiamos menos: en 2025, el 55 % de quienes se graduaron de educación superior fueron mujeres, según nuestro cálculo con la base consolidada de graduados del SNIES, del Ministerio de Educación. El Ministerio ya había informado que en 2023 fuimos el 56,5 % de los 534.942 graduados.

La diferencia está en qué estudiamos. Este es el porcentaje de mujeres entre quienes se graduaron de pregrado en 2025:

Área o grupo de carreras (pregrado) % de mujeres graduadas Fuente y año
Psicología 82 % SNIES, graduados 2025
Enfermería 80 % SNIES, graduados 2025
Ciencias de la salud (toda el área) 70 % SNIES, graduados 2025
Ciencias de la educación 67 % SNIES, graduados 2025
Matemáticas y ciencias naturales (toda el área) 57 % SNIES, graduados 2025
Matemáticas, estadística y afines 33 % SNIES, graduados 2025
Ingeniería, arquitectura, urbanismo y afines 32 % SNIES, graduados 2025
Física 28 % SNIES, graduados 2025
Ingeniería de sistemas, telemática y afines 23 % SNIES, graduados 2025
Ingeniería eléctrica 11 % SNIES, graduados 2025
Ingeniería mecánica 10 % SNIES, graduados 2025

Cálculo de Arde Guapa con la base oficial de graduados 2025 del SNIES; porcentajes redondeados.

Ojo: en matemáticas y ciencias naturales somos mayoría porque ahí entran biología y química, pero en matemáticas, estadística y afines somos una de cada tres. Y en ingeniería ambiental (61 %) o química (56 %) también somos mayoría. No es que “no nos guste la ciencia”: es que unas puertas parecen más abiertas que otras.

La brecha que crece en el colegio

El ICFES reporta que en las pruebas Saber 11 los hombres superaron a las mujeres en matemáticas por unos 3,1 puntos en 2023, y que la diferencia subió a cerca de 3,9 puntos en 2024. Para el Instituto, estas brechas son “acumulativas” y funcionan como filtros de acceso a las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), donde, según el mismo ICFES, las mujeres son menos del 40 % de las personas graduadas.

¿De dónde viene esa diferencia? Un estudio del ICFES con investigadoras del Banco de la República comparó estudiantes entre 2014 y 2023 teniendo en cuenta su desempeño previo, su situación socioeconómica y su colegio. La brecha se mantuvo, y las autoras concluyen que eso sugiere la influencia de factores no observables “como normas sociales, estereotipos de género, y aversión al riesgo”.

De dónde vienen los estereotipos

A los 6 años ya aprendimos quién es “muy, muy inteligente”

En 2017, Lin Bian, Sarah-Jane Leslie y Andrei Cimpian publicaron en Science un estudio con niñas y niños de 5 a 7 años en Estados Unidos. Les contaban la historia de una persona “muy, muy inteligente” y les pedían adivinar quién era, entre dos hombres y dos mujeres. A los 5 años no había diferencia; a los 6 y 7, las niñas ya asociaban menos que los niños la brillantez con su propio género. También mostraban menos interés en un juego “para niños muy, muy inteligentes”. Leslie dijo que estos estereotipos empiezan a afectar las decisiones de las niñas “a una edad desgarradoramente temprana” (traducción nuestra).

“Dibuja un científico”

Un metaanálisis de David Miller y colegas (Child Development, 2018) reunió 78 estudios hechos en Estados Unidos en cinco décadas. En los años sesenta y setenta, menos del 1 % de los dibujos infantiles de “un científico” mostraban a una mujer; desde los ochenta, la cifra subió a 28 %. En transición dibujaban casi igual hombres y mujeres; la preferencia por los hombres aparecía hacia los 7 u 8 años y crecía con la edad. El estereotipo se aprende.

La amenaza del estereotipo

En 1999, Steven Spencer, Claude Steele y Diane Quinn mostraron que cuando a mujeres con buena formación en matemáticas les decían que una prueba difícil “producía diferencias de género”, les iba bastante peor que a hombres igual de preparados. Cuando les decían que la prueba no mostraba diferencias, la brecha desaparecía. Lo llamaron “amenaza del estereotipo”: el miedo a confirmar el prejuicio pesa sobre el desempeño. Con honestidad: estudios posteriores no siempre lo han replicado con la misma fuerza; es una pieza del rompecabezas, no toda la explicación.

¿Y la “paradoja de la igualdad de género”?

En 2018, Gijsbert Stoet y David Geary publicaron en Psychological Science que en los países con más igualdad de género había proporcionalmente menos mujeres en STEM. Muchos lo usaron para decir que las mujeres “simplemente prefieren” otras carreras. En diciembre de 2019 los autores publicaron una corrección extensa: su indicador no era el porcentaje de mujeres entre los graduados STEM, como habían dicho, sino una medida de “propensión”. En 2020, un equipo del GenderSci Lab de Harvard, liderado por Sarah Richardson, criticó esa medida y reportó que la correlación desaparecía al usar otro índice de igualdad. “Al final, no creemos que exista una ‘paradoja de la igualdad de género’”, escribieron (traducción nuestra). Stoet y Geary mantienen su conclusión. El debate sigue abierto: no es una prueba de que no nos interese la ingeniería.

Una brecha global, con matices latinoamericanos

La UNESCO, en su informe Descifrar el código (2017), calculó que las mujeres son solo el 35 % del estudiantado de carreras STEM en el mundo, y señaló como causas los prejuicios, las normas sociales y de género y las expectativas. Según un estudio de ONU Mujeres (2020) con datos de la UNESCO, América Latina y el Caribe es una de las dos regiones del mundo con paridad entre investigadoras e investigadores. En Colombia, en cambio, las mujeres eran el 37,3 % del personal investigador.

Cómo empuja la orientación vocacional

La elección no ocurre en el vacío. Algunos empujones que muchas reconocerán:

  • La familia. El “eso es muy duro para una niña” o el “estudie algo que le sirva para cuando tenga hijos”.
  • Docentes. Las expectativas distintas en clase de matemáticas, o el elogio a la niña “juiciosa” y al niño “inteligente”.
  • Los test vocacionales. Miden intereses ya moldeados por años de juguetes y comentarios; pueden confirmar el estereotipo en vez de abrir opciones.
  • La publicidad y los medios. Ingenieros con casco, enfermeras sonrientes: imágenes que deciden por nosotras quién encaja dónde.

Viene de lejos: hasta mediados de los años treinta, las colombianas no podían entrar a la universidad en igualdad de condiciones; Gerda Westendorp ingresó a Medicina en la Universidad Nacional en 1935. Por mucho tiempo, las profesiones “aceptables” para nosotras fueron las que extendían el cuidado del hogar: enseñar, cuidar enfermos, atender a otros.

El otro lado: por qué lo feminizado se paga menos

Seamos claras: enfermería, educación, psicología y trabajo social son carreras valiosas y necesarias. El problema es que se pague menos lo que se asocia con mujeres.

Un estudio de Asaf Levanon, Paula England y Paul Allison (Social Forces, 2009) analizó datos censales de Estados Unidos entre 1950 y 2000. Las ocupaciones con más mujeres pagan menos, aun con igual educación y habilidades, y los autores hallaron evidencia sustancial de “devaluación”: cuando una ocupación se feminiza, su paga tiende a bajar. En Arde Guapa creemos que la solución no es que todas estudiemos ingeniería, sino pagar bien el cuidado y que cada una elija sin que le cierren puertas.

Las que abrieron camino

  • Sonny Jiménez de Tejada. Antioqueña, fue la primera mujer en Colombia en obtener el título de ingeniera civil y de minas, según el MinTIC. Semana recuerda que se graduó en 1946.
  • Ángela Restrepo Moreno (1931-2022). Microbióloga y micóloga de Medellín, doctora de la Universidad de Tulane, cofundadora y directora científica de la Corporación para Investigaciones Biológicas (CIB). Según la revista Biomédica, fue la única mujer de la Misión de Sabios.

Herramientas para lectoras, mamás y docentes

Primero, un dato que pocas conocen: la Ley 2109 de 2021 obliga a los colegios oficiales y privados a tener un plan de orientación socio-ocupacional en la educación media. Entre sus objetivos está “favorecer la equidad de género mediante la eliminación de los estereotipos”. Es decir, una orientación sin estereotipos no es un favor: es lo que dice la ley.

Qué preguntar en la orientación vocacional

  • ¿Este test mide lo que me gusta o lo que me enseñaron que “es para mí”?
  • ¿Me están mostrando todas las opciones o solo las “apropiadas” para una mujer?
  • Si me gustan las matemáticas pero me fue regular en Saber 11, ¿qué rutas existen para nivelarme?
  • ¿Qué hacen realmente quienes estudian esta carrera, y cuánto ganan al salir?

Para mamás, papás y docentes

  • Elogia el esfuerzo y la curiosidad, no la “brillantez” de nacimiento.
  • Revisa frases como “eso es de niños” o “tú eres más de letras”.
  • Pide al colegio que te cuente cómo cumple la Ley 2109.

Recursos oficiales

  • Observatorio Laboral para la Educación (Ministerio de Educación). Publica datos de vinculación laboral de recién graduados por programa, útiles para comparar carreras.
  • Chicas STEAM (MinTIC). Programa para niñas y adolescentes en ciencia y tecnología. No pudimos confirmar una convocatoria abierta en 2026: revisa el sitio del MinTIC antes de contar con ella.

Y si ya eres adulta y sientes que te tocó una carrera que no elegiste, no es tarde: lee nuestra guía para cambiar de carrera después de los 35.

Preguntas frecuentes

¿Es cierto que las mujeres son peores en matemáticas?

No hay evidencia de una incapacidad innata. En Colombia existe una brecha en Saber 11 (cerca de 3,9 puntos en 2024, según el ICFES), pero el propio ICFES la relaciona con factores como normas sociales y estereotipos, y en el mundo varía mucho entre países y épocas.

¿Qué carreras estudian menos las mujeres en Colombia?

Según nuestro cálculo con datos del SNIES de 2025, las ingenierías mecánica (10 %), eléctrica (11 %), electrónica (15 %) y de sistemas (23 %), además de física (28 %) y matemáticas (33 %).

¿Está mal escoger enfermería o educación?

No. Son carreras valiosas y necesarias. El problema es que muchas veces la elección no es libre y que esas profesiones, por estar asociadas a mujeres, suelen pagarse menos.

¿Mi colegio está obligado a darme orientación vocacional?

Sí. La Ley 2109 de 2021 exige un plan de orientación socio-ocupacional en la educación media de colegios oficiales y privados, con un diagnóstico para cada estudiante, y menciona la eliminación de estereotipos de género.

Fuentes

Este es un artículo de opinión del equipo de Arde Guapa. Las interpretaciones son nuestras; los hechos, cifras y citas provienen de las fuentes enlazadas, y las citas de textos en inglés son traducciones nuestras. Los porcentajes del SNIES son cálculos propios con la base oficial y pueden variar si el Ministerio la actualiza. Arde Guapa es un espacio educativo y no reemplaza la orientación profesional ni la asesoría de un orientador escolar.

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