“Crecí en un matriarcado” o mamá cargando sola

Casi la mitad de los hogares en Colombia tiene jefa y 7 de cada 10 están solas. Qué hay detrás del “matriarcado” en casa y qué derechos tienes.

Madre e hija abrazadas

Cuando decimos “crecí en un matriarcado”, casi siempre hablamos de una casa donde la mamá (y a veces la abuela) lo sostenía todo porque el papá no estaba, no aportaba o no asumía. Eso no es poder de las mujeres: es una carga que debía ser compartida, y en Colombia tiene cifras, leyes y nombres.

Información verificada a octubre de 2026.

Si estás en peligro ahora mismo, llama al 123. Si vives violencia, la Línea 155 orienta a mujeres las 24 horas. Si te sientes desbordada o con pensamientos de hacerte daño, la Línea 106, línea nacional de salud mental del Ministerio de Salud, atiende las 24 horas.

“En mi casa manda mi mamá”: lo que de verdad estamos diciendo

Es una frase que se dice con orgullo, con humor y a veces con un nudo en la garganta. “Yo crecí en un matriarcado”: la mamá que trabajaba, cocinaba, revisaba tareas, pagaba el arriendo y además ponía las reglas. La abuela que cuidaba mientras tanto. Las tías que llegaban a ayudar. Y un papá que no estaba, que aparecía en diciembre o que estaba en la casa pero no se notaba.

Ese orgullo es merecido: esas mujeres hicieron lo imposible. Pero en Arde Guapa queremos mirar la palabra con cuidado, porque puede esconder algo importante.

En antropología, un matriarcado sería una sociedad donde las mujeres tienen el poder político, y no se ha documentado ninguna así (te lo contamos en Matriarcado, ¿existe? Lo que dice la antropología). Lo que muchas vivimos en casa es otra cosa: una mujer que decide todo porque nadie más asume nada.

Un hogar donde la mamá sostiene todo no es un hogar donde las mujeres tienen poder. Muchas veces es una mujer cargando sola lo que debían ser dos.

Las cifras: casi la mitad de los hogares tiene jefa

La Encuesta Nacional de Calidad de Vida (ECV) del DANE pregunta cada año quién es la persona reconocida como jefe o jefa del hogar. Estos son los datos de 2025, publicados en abril de 2026:

Indicador (ECV 2025, DANE) Resultado
Hogares con jefatura femenina en el país 46,4 % (estadísticamente igual a 2024)
Jefatura femenina en cabeceras (zonas urbanas) 48,7 %
Jefatura femenina en centros poblados y rural disperso 38,4 %
Jefas de hogar que no tienen pareja o cónyuge 69,0 %
Jefes de hogar hombres que no tienen pareja o cónyuge 31,7 %
Hogares monoparentales (papá o mamá con hijos) 24,3 % de todos los hogares
Departamentos con más del 50 % de hogares con jefa La Guajira, Chocó, Valle y Antioquia

Lee bien la diferencia: cuando el jefe es un hombre, casi siempre hay una pareja en la casa. Cuando la jefa es una mujer, en siete de cada diez casos está sola. Es decir, la jefatura femenina en Colombia muchas veces no es una pareja donde ella decide, sino una mujer sin compañero que sostiene el hogar.

Un matiz para ser justas con los datos: “jefatura femenina” no es lo mismo que “mamá soltera”. Hay jefas que viven con su pareja, jefas mayores que viven solas y jefas sin hijos. La ECV no dice cuántas de esas mujeres crían porque el papá se fue. Pero la brecha de 69 % contra 31,7 % muestra un patrón difícil de ignorar. Profundizamos en mujer cabeza de hogar en Colombia.

Cuando el papá no está: tres formas de ausencia

La ausencia paterna no siempre es un hombre que se fue para siempre. Suele tomar varias formas, y a veces se mezclan:

  • Ausencia física: se fue, nunca reconoció al hijo o la hija, o aparece muy de vez en cuando.
  • Ausencia económica: no paga la cuota alimentaria, paga cuando quiere o paga menos de lo acordado.
  • Ausencia emocional: vive en la casa, pero no cría, no cuida, no sabe en qué curso va su hija ni quién es su pediatra.

Las tres dejan el mismo resultado: alguien tiene que hacer lo que él no hace, y casi siempre es una mujer.

No pagar la cuota es un delito

En Colombia, dejar de dar alimentos sin justa causa a los hijos es un delito llamado inasistencia alimentaria (artículo 233 del Código Penal). Según la Ley 1181 de 2007, que lo modificó, cuando la víctima es menor de edad, la pena es de 32 a 72 meses de prisión, más una multa.

Es, además, un delito que se denuncia muchísimo. Según datos de la Fiscalía citados por Blu Radio, hubo 30.203 casos en 2020, 41.846 procesos en 2021 y 30.069 nuevas denuncias en 2022. Más de cien mil en tres años. No encontramos cifras oficiales públicas más recientes, así que no te damos un número de 2025 o 2026.

También existe el REDAM, el Registro de Deudores Alimentarios Morosos, creado por la Ley 2097 de 2021. Quien deba tres cuotas o más, sucesivas o no, fijadas en una sentencia, una conciliación u otro título, puede quedar inscrito. Eso tiene consecuencias: no puede salir del país ni hacer trámites ante Migración Colombia, no puede contratar con el Estado ni posesionarse en cargos públicos, y los bancos le piden el certificado para darle crédito.

Si estás en esta situación, te explicamos paso a paso cómo pedir y cobrar lo que te corresponde en nuestra guía sobre la cuota alimentaria en Colombia.

Lo que cuesta sostenerlo todo

Incluso en hogares con pareja, el trabajo de la casa no se reparte igual. Según los resultados preliminares de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT) 2024-2025 del DANE, publicados en junio de 2026:

  • Las mujeres dedican en promedio 7 horas y 35 minutos al día al trabajo no remunerado (casa y cuidado). Los hombres, 3 horas y 14 minutos.
  • Sumando trabajo pagado y no pagado, las mujeres trabajan 13 horas y 47 minutos al día. Los hombres, 11 horas.
  • El 89,8 % de las mujeres hace trabajo no remunerado, frente al 65,2 % de los hombres.

Ahora imagina esa carga sin nadie con quien dividirla. Eso es lo que muchas veces llamamos “matriarcado”: una mujer que trabaja por fuera y por dentro, que además lleva en la cabeza las citas médicas, las reuniones del colegio y lo que falta en la nevera. A eso se le llama carga mental.

Y hay un efecto en cadena que conocen bien muchas lectoras: cuando la mamá no da abasto, alguien la apoya. Con frecuencia es la abuela, que se vuelve segunda mamá, o la hija mayor, que cuida a sus hermanos desde muy pequeña. Las mujeres de la familia se reparten lo que el papá no hizo.

Por qué no es poder, aunque ella decida todo

Alguien podría decir: “Pero en mi casa mi mamá sí mandaba”. Y es cierto que decidía. La pregunta es qué tipo de poder es ese.

  • Decidir sola no es lo mismo que tener opciones. Ella decidía porque no había con quién decidir.
  • El poder en la casa no se traduce en poder afuera. Mandar en la casa no le da a una mujer más tiempo, más ingresos ni más voz en las decisiones que se toman afuera.
  • Muchas veces es agotamiento con nombre bonito. Llamarlo “matriarcado” puede romantizar lo que fue cansancio, deudas y renuncias.

Nada de esto les quita mérito a esas mujeres. Al contrario: nombrar bien lo que vivieron es una forma de reconocerlas. Ellas no eligieron cargar solas. Lo hicieron porque no había otra.

Si creciste así: ideas para hoy

  • Reconoce a tu mamá sin idealizarla. Puedes admirarla y, al mismo tiempo, reconocer lo que te faltó. Las dos cosas caben.
  • Nombra la ausencia sin culparte. Si tu papá no estuvo, no fue por algo que tú hiciste.
  • Revisa qué cargas repites. Muchas hijas de estas casas aprendieron a hacerlo todo solas y a no pedir ayuda. Vale la pena preguntarse si quieres seguir así en tu pareja o en tu trabajo.
  • Si eres tú la que hoy sostiene la casa, pide lo que te corresponde. La cuota alimentaria no es un favor: es un derecho de tus hijos.
  • Arma red. Amigas, vecinas, familia: el cuidado compartido alivia. Y si sientes que no puedes más, busca apoyo profesional en tu EPS o en la Línea 106.

Lo que le toca al Estado

Esto no se arregla solo con fuerza de voluntad. En febrero de 2025 se aprobó el CONPES 4143, la Política Nacional de Cuidado, con 133 acciones y la meta de transformar la organización social del cuidado hacia 2034. Según el DNP, entre sus acciones están las transferencias monetarias a hogares monoparentales en pobreza extrema con alta carga de cuidado, priorizando las jefaturas femeninas. Que esas promesas se cumplan es algo que vamos a seguir mirando.

¿Tú creciste en una casa así? ¿Eres hoy la que sostiene todo? Cuéntanos tu experiencia en nuestro espacio para escribirnos: estamos preparando más contenido sobre esto y queremos que salga de lo que ustedes viven.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos hogares en Colombia tienen jefatura femenina?

Según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2025 del DANE, el 46,4 % de los hogares reconoce a una mujer como jefa. En el 69,0 % de esos hogares, ella no tiene pareja o cónyuge.

¿Es delito no pagar la cuota alimentaria?

Sí. Se llama inasistencia alimentaria (artículo 233 del Código Penal). Cuando la víctima es menor de edad, la pena es de 32 a 72 meses de prisión, más multa, según la Ley 1181 de 2007.

¿Qué es el REDAM?

Es el Registro de Deudores Alimentarios Morosos, creado por la Ley 2097 de 2021. Quien deba tres cuotas o más puede quedar inscrito, y eso le impide, entre otras cosas, salir del país y contratar con el Estado.

¿Si mi mamá era la que mandaba, crecí en un matriarcado?

En el sentido antropológico, no. Matriarcado sería una sociedad donde las mujeres tienen el poder político. Lo que se vive en muchas casas es una mujer que decide todo porque carga sola con lo que debía ser compartido.

¿Dónde busco apoyo si me siento desbordada?

La Línea 106 del Ministerio de Salud orienta en salud mental las 24 horas. Si vives violencia, llama a la Línea 155. Si hay peligro inmediato, al 123.

Fuentes

Arde Guapa es un espacio educativo y no reemplaza la asesoría profesional, jurídica ni psicológica. Para reclamar la cuota alimentaria, busca orientación en una Comisaría de Familia, el ICBF, un consultorio jurídico o con una abogada.

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